
Dejádme en silencio. Permitid por un momento que escuche realmente lo que yo quiero, sin murmullos de fondo ni voces extrañas que me hablen. Dejádme que invente un leguaje nuevo, un propio idioma, a salvo de palabras necias y opiniones estúpidas. No quiero que la gente me vaya dictando línea a línea el final de mi historia.